Como en Autorretrete sómos férreos defensores de este tipo de festividades, llenas de situaciones donde se demuestra hasta qué puntos somos tan idiotas a la hora de decir una cosa para luego hacer absolutamente lo contrario, queremos obsequiaros con algunos de los mágicos momentos provistos por unas veinticuatro horas llenas de regocijo amoroso. De paso, queremos aconsejar a los cargos públicos y dueños de grandes cadenas comerciales que se inventen más días de este tipo para poder volver a casa con una sonrisa en los labios. No sé, ¿se les ha ocurrido festejar el momento en el que recibimos la primera visita alienígena? podrían venderse caretas, camisetas, y hacer mensajes con cadenas humanas al más puro estilo Hair.
Momento nº 1. Metro de Madrid, 18:00 horas aprox. Chica de 16 años. Pendientes de oro, pelo recogido en una coleta, rubia, ojos marrones, piercing de ‘oro’ cerca del labio, ligeramente encorvada y con claros síntomas de haber sufrido un golpe en el ojo (era o eso o maquillaje). Amplios conocimientos de los mecanismos de doble moral que obran a diario y una gran conocedora de la filosofía decadente y el mercantilismo de nuestros días.
- Pues va a ser San Valentín, ¿sabes?. Esa fiesta inventada por el Corte Inglés. - se ve que ninguno de sus amigos ha oido, a causa del ruido del tren, esa enorme revelación que cambiaría por completo sus vidas - ¿Sabéis? es que San Valentín está inventada por el Corte Inglés. ¿Sabíais que San Valentín…?
Acto seguido dos hombres vestidos de negro y con gafas de sol la metieron en un saco y se la llevaron. Sabía demasiado.
Momento nº 2. Autobús interurbano, 03:00 horas. Un hombre con amplias entradas, de aproximadamente 120 kg de peso, con cara de pocos amigos y menos amores, barbudo y conscientemente desaliñado, llevando un globo rosa en su mano derecha. Le acompañan dos letrados y un canónigo. Uno de ellos besa al afortunado antes de cambiar de tema para comentar que “se liará primero entre loh esquins y los jebis. O no, entre los punkarras y los esquins”, muy conscientes del panorama actual y completamente concienciados por él. Luego, hicieron un largo debate sobre si quería que les atendiese el doctor Jaus. “es que es un hijo puta, ¡pero las acierta todas!”, dijo uno, a lo que el otro apuntilló: “¡pero que te digan como a una que o estás embarazada o te mueres! ¡yo ahí le suelto ‘pero desgraciao, tú lo que no tienes es vergüenza’!”.
Y aquí concluye el episodio de hoy.
